
Seguramente para muchas personas el concepto del consumismo pareciera en primera instancia algo complejo, a pesar de presentarse cotidianamente en nuestras vidas. Pero si reflexionamos sobre tal tema, descubriremos que el ejercicio de entender este proceso es mucho mas fácil de lo que se cree, pues todos estamos de alguna manera vinculados a este sistema de consumo.
Entonces, ¿Qué es el consumismo? El consumismo debe ser entendido como un proceso en el que se relacionan una diversidad de factores que en su conjunto forman “una maquina diseñada” para crear, comprar y desechar.
Para que exista consumo deben existir “productos de consumo” los que se generan, entre otras cosas, a través de recursos naturales. Estos recursos son limitados por lo que cada país posee una cantidad limitada de ellos, sin embargo, la sobreexplotación de estos en el mundo a causado que aquellos países con mayor poder económico se dirijan a países mas pobres, como el nuestro, a extraer el déficit de las materias primas que existe en su propio país. Como ejemplo para comprender lo anterior podemos dar cifras que reflejan fielmente esto; que en las últimas tres décadas un tercio de los recursos del planeta han sido utilizados para beneficiar el consumo exacerbado del ser humano; 2000 árboles por minuto, equivalente a siete canchas de fútbol, son cortados diariamente en las selvas del Amazonas. De esta forma los individuos con mucho dinero y poder buscan apropiarse de los recursos naturales para así poder procesarlos y convertirlos en los ya mencionados productos de consumo, dándonos recurrentemente el mensaje “si no consumes o no eres dueño de muchas cosas no tienes valor”.
Las personas pasamos a un segundo plano y lo realmente importante pasa a ser la mercancía ¿Qué importa el trabajador que realiza el trabajo pesado?, al final lo que nos importa es el objeto que vemos en la vitrina, no el ser humano detrás del objeto. Para hacer barato el producto en la vitrina (y para que nosotros, los pobres, podamos comprarlo), el dueño de la industria abarata los costos de la producción pagando salarios indignos a los trabajadores, es decir, a tu marido, a tu esposa, a tu vecino, a tu hijo, a tu amigo, etc., pero, ¿qué importa eso?, total, lo que nosotros deseamos es lucir con estilo aquello que compramos.
“Nuestra economía tan productiva demanda que hagamos del consumo nuestro modo de vida, que la compra y el uso de bienes se convierta en rito, que busquemos un modo de satisfacción espiritual y del ego. En el consumo necesitamos que las cosas se consuman, se quemen, se reemplacen y se desechen con una velocidad siempre mayor”, fue una frase acuñada luego de la crisis mundial del 29’, y al parecer se ha convertido en un modo de vida que diariamente se nos inculca y graba en la mente de forma totalmente mecánica.
Para lograr incentivar el consumo de ciertos bienes, es que las grandes industrias han desarrollado mecanismos para hacer esto mas fácil, atractivo y con mayor utilidad para sus propios bolsillos. Nacen de esta forma dos estrategias para motivar la compra:
1) obsolencia planificada; creación de productos desechables para consumir rápidamente. Esto sucede cuando utilizamos vasos plásticos, bolsas de basura, cámaras desechables, etc. lo que es un problema pues están diseñados con materiales nocivos para nuestro ambiente (pues no son reciclables)
2) obsolencia percibida; cuando el producto es percibido por la persona como obsoleto, no por que ya no le sirva, si no por que el ambiente y la publicidad le dicen que es así. Los computadores son un claro ejemplo de esto pues la tecnología que encierra a estos aparatos cambia rápida y continuamente por lo que los consumidores de estos equipos se ven obligados (socialmente) a renovarlos.
La publicidad tiene un papel fundamental en este proceso, pues sin ella seria difícil mantener un nivel de consumo adecuado para que la industria esta satisfecha. La publicidad existe para que nos sintamos infelices con lo que ya tenemos, nos persuade a comprar aquello que nos ofrece a través de falsas imágenes y días conmemorativos (¿se te hace conocido el día del niño, fiestas patrias, navidad, etc?), instaurando en nuestra cultura el comprar para llegar a ser felices.
Diariamente vamos al trabajo para producir y cuando llegamos a casa estamos cansados; solo queremos sentarnos, descansar y de paso ver la televisión. Encendemos el aparato y este nos muestra que no tenemos ningún valor ni somos felices, la única alternativa para alcanzar este estado es comprar y tener aquello que nos ofrecen a través de la publicidad. Entonces nos paramos de nuestro cómodo asiento y nos dirigimos sin detenernos al mall mas cercano ha nuestro hogar. Entramos, observamos y compramos “nuestra felicidad envasada”. Nos endeudamos para tener aquello que no tendríamos de otra forma, ya que nuestro sueldo no nos alcanza para esos “placeres”. Ahora deberemos trabajar más y mas duro para poder pagar esas deudas, llegaremos a nuestro hogar más cansados que antes para sentarnos y ver la televisión, que nos mostrara, nuevamente, que seguimos siendo tan infelices, tan miserables, tan desdichados como siempre lo hemos sido. Lo único que debemos hacer para dejar de serlo es ¡COMPRAR, COMPRAR Y COMPRAR!
COLECTIVO EL CARRETON (SECCION ¿QUE ES EL CONSUMISMO)
BOLETIN NUMERO DOS, MES AGOSTO

